Diseñar un jardín puede ser una experiencia apasionante, si bien, los primeros pasos pueden parecer difíciles, ya que nos encontramos de pronto ante una hoja en blanco y no se sabe por donde empezar.

Sin duda, lo más difícil y a la vez lo más satisfactorio, es definir el estilo, las distribuciones, los espacios, las decoraciones e incluso elegir las plantas. Existen estrategias de diseño sobre las que trabajar y debemos buscar imágenes y ejemplos que puedan servir de inspiración. Para que la elección de plantas resulte más fácil, se pueden obtener listados de plantas adecuadas a cada necesidad personalizando la búsqueda en nuestra Guía de plantas.

Es fácil perderse entre la gran variedad de opciones y posibilidades para el diseño de un jardín, por lo que, tomar decisiones puede resultar complicado. Para mayor tranquilidad, hay que tener en cuenta que el jardín es un espacio vivo, que nos permitirá introducir cambios y adaptarlo a futuras preferencias o necesidades.

Para facilitar las cosas, las siguientes secciones te pueden servir de guía en el proceso habitual de diseño de un jardín, desde analizar qué jardín deseas y necesitas a ejecutar la construcción una vez realizado el diseño.

¿Qué jardín deseas?

El diseño de un jardín se puede contratar con un profesional o hacerlo uno mismo, sin embargo, para acertar con el diseño, es imprescindible realizar un análisis previo que sólo pueden hacer los propietarios del jardín, las personas que realmente usarán y disfrutarán del jardín. Este análisis consiste en valorar los hábitos de la familia, sus necesidades, gustos, disponibilidad económica… Datos que delimitarán las múltiples posibilidades existentes permitiendo trazar un primer esbozo del futuro jardín.

Por lo tanto, tómate algo de tiempo para reflexionar sobre los siguientes aspectos a la vez que los vas reflejando y ubicando “provisionalmente” en el plano de la parcela.

¿Qué usos darás al jardín?

Debes hacerte preguntas relacionadas con tus deseos de disfrutar de un jardín; ¿a qué horas del día se disfrutará del jardín? ¿quienes usarán el jardín? ¿qué actividades se desarrollarán en el jardín, leer, tomar el sol, nadar, cultivar plantas, horticultura, celebrar fiestas, barbacoas, deporte..? ¿el jardín se utilizará todo el año, en primavera-verano, los fines de semana? ¿cuántas personas lo utilizarán, lo visitarán familiares, amigos, vecinos?

¿De que tiempo dispones para cuidar del jardín?

Es muy importante que antes de iniciar el diseño de tu jardín analices tu disponibilidad de tiempo y predisposición para realizar el mantenimiento del jardín.

El tiempo de trabajo para las labores de mantenimiento del jardín variarán en función de la extensión del jardín, del número y tipo de plantas, de si existe huerta, invernadero o césped… Por otra parte, las tareas de mantenimiento del jardín se intensifican en primavera y otoño, frente a las temporadas de invierno y verano.

Al calcular la disponibilidad de tiempo para el jardín conviene no sobrevalorar tu capacidad de sacrificio y evitar que el jardín te acabe amargando la vida. Si tienes dudas sobre tu disponibilidad de tiempo o predisposición para realizar las tareas de mantenimiento del jardín existen dos soluciones:

  1. Cultivar plantas fáciles y/o autóctonas, que exijan pocos cuidados. Los conocimientos y experiencia te permitirán ver si puedes afrontar nuevos retos mejorando y enriqueciendo el jardín pero siempre manteniendo la situación bajo control.
  2. Subcontratar las labores de mantenimiento más laboriosas o que menos te agraden con una empresa de jardinería. El coste dependerá de la carga de trabajo que lleve el jardín. Aunque tu vínculo con el jardín será menor, si dispones de poco tiempo libre, esta opción te permitirá disfrutar del jardín sin obligaciones.

¿Qué necesitas en el jardín?

Te será de utilidad valorar qué elementos y espacios necesitas en el jardín en función del tiempo y presupuesto que estés dispuesto a invertir. Descartar aquello que no necesitas o que resulta demasiado costoso para el uso que realmente le darás, ayuda a simplificar la planificación del jardín. Otra cuestión importante es valorar qué elementos se necesitan de inmediato, cuáles se pueden añadir en un futuro o cuáles harán falta sólo durante un período de tiempo (mientras los niños son pequeños, por ejemplo).

Prepara una lista de elementos necesarios para el jardín.

¿Qué te gusta para el jardín?

Durante el proceso de diseño tendrás la oportunidad de ampliar y modificar tus ideas iniciales pero antes necesitas partir de un boceto inicial. Analiza tus gustos y preferencias para el jardín, qué plantas, qué estilo, qué decoraciones, qué colores te gustaría incluir en el jardín. ¿Con cuales de estos jardines te sientes más identificado?:

  • ardín ordenado y clásico: Con setos y arbustos podados y formas marcadas.
  • Jardín oriental: estático, controlado y con líneas redondeadas.
  • Jardín natural: libre, un poco distendido.
  • Jardín rústico: como en una casa de campo.
  • Jardín caótico: improvisado, a medio acabar.
  • Jardín salvaje: con todas las plantas creciendo a sus anchas.
  • Jardín autóctono: incluyendo plantas y decoración de la zona.
  • Jardín exótico: con colecciones de plantas exóticas y poco frecuentes en tu región.
  • Jardín temático: Jardín japonés, jardín andaluz, jardín mediterráneo…
  • Terraza jardín: con jardineras o macetas móviles.
  • Jardín acuático: incluyendo un estanque o fuente con planta acuáticas

¿Hay algún material que te guste o disguste especialmente?, ¿tienes preferencia por alguna planta o hay plantas que te desagraden? ¿prefieres algún esquema de color en especial?…

Analizar tus gustos y preferencias en el jardín puede resultar más complicado en el caso de que no tengas conocimientos de plantas, estilos de jardín, materiales de construcción, etc… En ese caso te recomendamos una de estas dos opciones:

  • Ampliar tus conocimientos en jardinería para diseñar tú mismo el jardín. En esta web puedes encontrar toda la información necesaria y participando en nuestro foro puedes compartir ideas o encontrar respuesta a tus dudas. Además, puedes obtener más información en otras webs y libros de jardinería. Es especialmente recomendable visitar jardines botánicos, parques, jardines pequeños y centros de jardinería donde podrás ir conociendo plantas, ver cómo combinan entre sí, qué talla pueden alcanzar o su aspecto en las distintas estaciones del año. Con ilusión y algo de tiempo, crear tu propio jardín resulta una experiencia apasionante y creativa.
  • Contratar el diseño a un profesional anotando tus gustos y preferencias, así como tus necesidades. Además, deberás facilitarle un plano del jardín.

Plano del jardín

Efectuar una toma de contacto, análisis y medición de los elementos con los que contamos resulta fundamental. Se deberá reflejar toda esta información en el plano de la parcela, ubicando los elementos que se decidan mantener o modificar con sus medidas y aspectos relevantes, e indicando lo que se decida eliminar.

El plano de la parcela se debe realizar a escala. El plano no tiene que ser bonito de momento, sino preciso y fácil de interpretar. Todos los elementos que se incluyan deben ubicarse de forma precisa respetando medidas y distancias entre sí.

Escalas más usadas para planos de jardines

Las escalas más utilizadas para elaborar planos de jardines son:

  • Plano a escala 1:50: dos centímetros en el plano coinciden con un metro en la realidad. Esta escala permite ver todos los elementos con más precisión por lo que siempre que el tamaño del jardín sea pequeño, es la más adecuada.
  • Plano a escala 1:100: un centímetro del plano corresponde a un metro en la realidad. Es la escala habitual para la mayoría de jardines, medianos e incluso algo grandes.
  • Plano a escala 1:200: medio centímetro del plano corresponde a un metro en la realidad. Esta escala se utiliza para jardines muy grandes. Las dimensiones de todos los elementos en el papel serán bastante pequeñas, pero será posible incluirlos todos para ver el diseño de forma global.

En todo caso, siempre es posible utilizar una escala más pequeña y que resulte cómoda para el conjunto del jardín y dibujar posteriormente algunos espacios del jardín a 1:50 o 1:100 para verlos con más detalle.

Una vez elegida la escala más adecuada, trazaremos un plano preciso del jardín incluyendo las medidas de la parcela, su orientación, nivel, y el resto de características, elementos y construcciones que se encuentran en los alrededores del jardín o en el interior del jardín.

Para analizar las diferencias de altura o nivel del terreno se pueden utilizar unas estacas o palos, una cuerda y un nivel de burbuja. Para tomar las medidas de los distintos elementos y de sus distancias entre sí, se puede utilizar un metro plegable de 5 metros o más.

En el plano del jardín deberemos incluir:

Elementos que rodean el jardín

Nuestro jardín puede estar rodeado por otras parcelas con árboles, setos, casas, vallas, edificios, parques, etc. Todos estos elementos pueden resultar visibles desde nuestro jardín y debemos adaptar el diseño del jardín de forma que se aprovechen los elementos que aporten aspectos positivos al jardín y se reduzca la visibilidad y limitaciones de los elementos negativos.

Los elementos antiestéticos distantes se suelen poder ocultar mediante árboles y arbustos. También se puede reducir el impacto de una estructura cercana bajando el nivel de una parte del jardín y elevando un muro o valla.

Para minimizar el efecto negativo de un muro o pared poco estético, se puede incluir vegetación, enredaderas, o cualquier elemento decorativo que desvíe la vista hacia un punto más atractivo.

Los árboles o vegetación de fondo, ayudan a dar mayor dimensión a un jardín, especialmente si se genera sensación de continuidad en el diseño.

Una vez analizados todos los elementos exteriores, se debe medir su influencia en el jardín, indicando en el plano del jardín su situación, dimensión y sombras o corrientes de aire que generen en el jardín, así como cualquier otro aspecto que pueda influir en el futuro diseño.

Elementos dentro del jardín

Podemos disponer de un terreno en bruto, de un terreno con casa ya construida, de un terreno con jardín que simplemente se quiere reformar… En cualquier caso, habrá qué analizar las características y elementos existentes y valorar cuáles se desean conservar y cuáles no:

  • La casa. Es un elemento clave. Su estilo, diseño y medidas deben estar presentes en la planificación del jardín, incluso si la casa aún no existe o ni siquiera está realizado el proyecto de edificación.
  • Caminos o senderos del jardín. Conservar los caminos o senderos ya existentes es tentador puesto que supone un gran ahorro de dinero, tiempo y esfuerzo, pero se trata de elementos dominantes que condicionan de forma importante el diseño de un jardín, por lo que en caso de que su trazado o diseño interfieran en los planes, deben ser sustituidos.
  • Árboles y arbustos en el jardín. Estas plantas dan al jardín un aspecto de madurez y unidad que se tardaría años en conseguir con ejemplares nuevos. A menos que interfieran mucho con el nuevo diseño, lo más apropiado es mantener los árboles y arbustos existentes sin ni siquiera cambiarlos de sitio, aunque siempre se puede plantear un trasplante a un lugar distinto del jardín si se trata de plantas que no superen los 3,5 metros de altura.
  • Césped. Si se tiene un césped de calidad, siempre conviene mantenerlo incorporándolo al nuevo diseño. Sin embargo, si el césped existente no es muy bueno y se desea tener un césped de calidad, vale más la pena empezar de nuevo.
  • Otros elementos o estructuras. Valora siempre la posibilidad de aprovechar estructuras importantes camuflándolas o incorporando modificaciones que las hagan más atractivas. Por ejemplo, en un sendero de hormigón puede añadirse otro tipo de pavimentación (piedra, madera, grava, guijarros…), un césped se puede bordear con senderos o realzar con un cambio de nivel, los invernaderos o cobertizos pueden cambiarse de lugar o adornarse con plantas, macetas, …
  • Nivel del terreno. El terreno puede encontrarse a distinto nivel respecto a la urbanización o respecto a las parcelas colindantes. Y a su vez, es posible que haya desniveles en la parcela. Antes de plantearnos una nivelación del terreno, conviene saber que en función del entorno del jardín y nuestras preferencias personales, podemos encontrar ventajas e inconvenientes a cada situación.
  • Suelo del jardín. Es un elemento clave a analizar en detalle antes de iniciar el diseño del jardín. Las características de la tierra influyen de manera determinante en la selección de plantas y su desarrollo en el jardín.

Las principales características a valorar en un suelo son el pH, la textura, la presencia de materia orgánica y fertilidad. Estas características del suelo te indicarán las plantas que mejor van a crecer en tu jardín y las labores de mantenimiento que deberás realizar (riego, mulching, abonado,…). Pero además, su conocimiento previo te dará la oportunidad de realizar mejoras del suelo en caso necesario.

Nosotros mismos podemos realizar un sencillo análisis del suelo.

Microclima del jardín

El jardín, por la región donde está ubicado, estará afectado por unas condiciones climáticas que conviene tener muy en cuenta al iniciar la planificación del diseño. Analiza las temperaturas máximas, medias y mínimas que se registran en la zona, la pluviometría mensual, intensidad de los vientos, frecuencia de otros fenómenos climatológicos como nevadas, heladas, nieblas, lluvias torrenciales…
Finalmente, podemos clasificar el jardín dentro de un tipo de clima.

Además, el clima del jardín se verá influido por su situación respecto al entorno que la rodea, edificios, árboles, montes, el río o mar cercano, … Indica en el plano la orientación de la parcela señalando con una flecha el norte. Toma nota de las áreas soleadas y sombrías de la parcela, de las zonas protegidas del viento y de las zonas donde tenderá a acumularse más humedad.

Cómo diseñar un jardín

Entramos en la fase creativa del diseño de un jardín y necesitamos dejar que surjan ideas. Algunas estrategias de diseño que planteamos, pueden servirnos de inspiración para ir plasmando ideas en el plano del jardín.

Después podemos utilizar las tres herramientas clave de todo jardín, las formas, los colores y las texturas, combinándolas de una forma equilibrada y acorde a nuestros gustos y necesidades.

Quizás pueda atraernos la idea de crear un jardín temático, para lo que podemos revisar distintos estilos de jardín.

Finalmente, debemos establecer la proporción entre plantas y elementos sólidos o estructurales del jardín, así como elegir los materiales y plantas a incluir.

Como ves, no partimos de una hoja en blanco, y podemos seguir patrones de diseño que nos guiarán durante el proceso creativo. Nos surgirán muchas ideas, que deberemos adaptar al plano del jardín y al listado de gustos y necesidades que elaboramos previamente.

Accede a las secciones siguientes para ir diseñando tu jardín paso a paso:

Estrategias de diseño del jardín

Existen un conjunto de estrategias de diseño que se utilizan para iniciar el diseño de cualquier jardín:

  • Factor descubrimiento. Un diseño atractivo debe dividir el terreno en secciones a explorar haciendo que resulte imposible abarcar todo el jardín de un vistazo para mantener la sensación de misterio y descubrimiento.
    Incluso en jardines pequeños se puede evitar abarcar todo el jardín de un vistazo. Para ello se pueden utilizar caminos en zig-zag o cambios de nivel con rampas o escalones que impidan la vista antes de pasar a la zona siguiente.
    También con arbustos, setos, paredes, pérgolas… E incluso un macizo con plantas, es posible obstaculizar la visibilidad más allá y favorecer la tendencia a la exploración.
  • Creación de espacios o ambientes diferenciados. Si en el jardín se quieren incluir elementos útiles como invernadero, caseta de jardín, huerto, tendero para la ropa… Y se ubicara todo en una única sección sin separaciones, se generaría sensación de desconcierto, desorden y asfixia, especialmente si la parcela es pequeña, que haría que el diseño del jardín resultase poco atractivo e incluso antiestético.
    Por este motivo, es importante realizar una división del jardín en secciones de forma que se ubiquen los distintos elementos creando ambientes o espacios diferenciados que a la vez hagan necesario desplazarse de una zona a otra para ver el jardín poco a poco.
  • Definición de puntos focales. Todo jardín debe contar con elementos atractivos que sirvan de puntos focales que ayudarán a determinar fuertemente el estilo y aspecto general del jardín. Sin puntos focales, el diseño resultará monótono, aburrido y sin carácter.
    Por lo tanto, en función del tamaño del jardín y sus distintas secciones se deben decidir un número necesario de puntos focales, que deberán guardar una línea de continuidad y conexión entre sí y con el diseño general del jardín.
    Pueden tomarse como puntos focales; Un árbol que se desee destacar de forma especial, una fuente, una escultura, un arbusto o área de rocas en medio de un amplio césped, un estanque, un mirador…
    Una vez seleccionados, habrá que dedicar a estos elementos un lugar preferente dándoles el protagonismo que se merecen para que sirvan de punto focal en el jardín.
  • Unidad del jardín e integración de elementos. Un jardín sin unidad trasmitirá sensación de desorden y resultará poco estético.
    Para generar unidad es importante no utilizar muchos elementos de construcción distintos en el diseño, especialmente en los espacios que se van a poder abarcar de un vistazo. Si se utiliza el mismo material de construcción para los distintos elementos, estanque, caminos, barbacoa…, el diseño tendrá mayor unidad.
    Las distintas secciones del jardín deben estar adecuadamente conectadas. Se puede usar una pérgola o un camino atractivo para unir dos secciones distintas de jardín, utilizar grava para conectar de forma más gradual una sección de pavimento duro y sintético con una sección de jardín dominada por plantas o instalar macetas con plantas en una zona pavimentada para suavizar el contraste entre el área pavimentada y el área de plantas.
    También será necesario suavizar muchas líneas y contornos duros de la parcela. Las plantas perennes y con formas vistosas facilitarán esta función, ocultando o difuminando estructuras antiestéticas. Un césped de grandes y fuertes curvas hará que las esquinas resulten menos dominantes y dará unidad al jardín.
    Por otra parte, habrá que integrar bien todos los elementos del jardín. Por ejemplo, para que la piscina quede integrada, hay que elegir cuidadosamente su forma y su ubicación. La pavimentación del contorno de la piscina juega un papel importante para enlazar el área de piscina con otros espacios pavimentados, así como incorporar una zona o macizo de plantas en una parte del contorno de la piscina, servirá de unión con el área de plantación.
  • Diseño en altura. Un jardín debe complementar proporcionalmente su estructura horizontal con su estructura vertical, de forma que el diseño tome toda su dimensión y atractivo, evitando crear un jardín plano y monótono sin apenas elementos verticales.
    Para generar verticalidad al diseño se pueden utilizar árboles, arbustos, herbáceas altas, macizos elevados, jardines de rocalla, construcciones, pérgolas, estatuas y otro tipo de decoraciones altas.
  • Generación de amplitud. La mayoría de diseños, independientemente del tamaño de la parcela, agradecen que en el jardín se disfrute de la mayor amplitud posible. En todo jardín ocurre lo mismo que en las habitaciones de una casa. La decoración, colores utilizados y la distribución del mobiliario y elementos elegidos, pueden variar enormemente la sensación de amplitud e iluminación natural de un espacio. Estas son algunas ideas para generar amplitud en un jardín:
    • Eliminar la opresión que ejercen las paredes o muros altos. Si se pintan de blanco la pared reflejará mayor cantidad de luz al jardín, ampliando la sensación de amplitud. Otra opción es disimular la estructura mediante arbustos de pared o plantas trepadoras.
    • Crear espacios abiertos. En general, con poca densidad de plantas se genera amplitud y desahogo, por ejemplo, un espacio amplio de césped en la zona central del jardín con arbustos no demasiado grandes en sus alrededores. Colocando baldosas grandes y evitando exceso de mobiliario, también daremos mayor sensación de amplitud al jardín.
    • Extender el jardín. Se puede extender el jardín colocando plantas trepadoras en la pared de la casa o de alguna de las construcciones del jardín.
    • Aumentar la profundidad del jardín. Existen varias alternativas para lograr mayor profundidad en el jardín. Se puede fusionar el jardín con paisajes exteriores agradables, como un monte distante, una iglesia, un árbol centenario…, que se convertirán en puntos focales que extenderán el jardín más allá. Si el entorno de la parcela no ofrece posibilidades en el exterior, también es posible crear un punto focal al extremo del jardín que extienda la mirada en la distancia.
      Otra opción es la creación de falsas perspectivas que generen sensación de distancia. Por ejemplo, ubicando grandes plantas en el plano frontal y otras más pequeñas con la misma forma a cierta distancia se obtiene la sensación de que todas las plantas son iguales y la diferencia de tamaño es generada por la distancia.
    • Difuminar los límites del jardín. Se trata de evitar que se pueda divisar toda su extensión desde el interior del jardín. Para lograr este efecto se pueden utilizar plantas que se extiendan en los límites del jardín, en lugar de marcar los bordes mediante una valla, muro, seto podado o césped recortado.
  • Aporte de sensaciones. Un jardín sin sensaciones, sin vida, sin carácter, resultará frío e impersonal. El diseño debe tener en cuenta cómo aportar las distintas sensaciones en mayor o menos grado dependiendo del estilo que se decida para el jardín:
    • Madurez. Para conseguir un jardín con aspecto maduro en poco tiempo se deben situar las plantas y arbustos muy juntos e incluir algún árbol maduro, bien un árbol que ya hubiera en la parcela desde hace años o bien un ejemplar especial que se adquiera en un centro de jardinería: olivo, encina, alcornoque, tejo… Especies que precisan de muchos años para desarrollarse en un jardín. Otra alternativa es plantar un árbol joven de alguna especie de crecimiento rápido que en pocos años habrá crecido lo suficiente para dar sensación de madurez al jardín.
    • Movimiento. Las fuentes y cascadas, así como la vegetación alta que se mueva fácilmente con el viento, aportan movimiento, sonido y vida al jardín.
    • Naturalidad. Para crear un aspecto natural hay que seleccionar muy bien las plantas, incluyendo grupos de plantas con numerosos ejemplares pero pocas especies. En las áreas pavimentadas se deben utilizar materiales naturales como madera, piedra o pizarra que lograrán un efecto más natural. Las rocas y el agua formando estanques o pequeños lagos con bordes o riberas son elementos que también aportan naturalidad al diseño.
    • Tranquilidad y orden. Algunos elementos nos ayudarán a generar sensación de relax y orden en el jardín. La simetría, el equilibrio, el uso de patrones rectangulares en las zonas de pavimento, la incorporación de arbustos podados o un estanque con revestimiento negro para dar más sensación de profundidad y quietud, son algunas ideas que se pueden aplicar para generar tranquilidad y orden en un jardín.

Herramientas de diseño de jardín

Para diseñar cualquier jardín se utilizan tres herramientas principales; la forma, el color y la textura. Si combinamos bien estas herramientas logrando una buena armonía entre ellas, obtendremos un jardín atractivo y equilibrado.

Las formas

La forma es la herramienta más importante en el diseño de un jardín. La suma de las formas de todos los componentes del jardín, desde los más destacados o los más insignificantes detalles, aportará un carácter determinado al jardín.

Forma externa de la parcela

La primera forma a considerar será el perímetro de la parcela. Toda parcela tiene una forma que condicionará de manera importante el diseño, aunque podrá complementarse con las formas de los componentes internos de la parcela, suavizando formas poco estéticas y aprovechando los aspectos más positivos de la forma de la parcela.

  • Una parcela con formas muy rectas se puede suavizar incluyendo elementos con formas circulares, senderos curvos, un estanque redondo, un círculo central de césped, un arriete ovalado..
  • Una parcela larga y estrecha se podría dividir en varias secciones de formas más cuadradas y proporcionales entre sí, lo que ayudaría a suavizar la sensación de estrechez de la parcela.
  • Una parcela triangular presenta el problema de cómo utilizar y disimular las esquinas. Una solución sería crear espacios redondeados que aporten unidad al jardín debilitando el dominio de las esquinas o aprovechándolas para crear zonas de seto libre.

Formas internas dentro del jardín

Todos los componentes internos de un jardín, los árboles, los arbustos, el césped, los senderos, la casa, el cobertizo, las pérgolas, los estanques…, aportarán una forma conjunta al diseño que transmitirá movimiento y equilibrio al jardín.

La estructura interna puede seguir formas geométricas, líneas rectas o circulares, líneas naturales y una combinación de varias formas.

Las plantas suponen un componente clave del jardín debido a las múltiples posibilidades de formas que ofrecen de manera natural.

Por otra parte, muchas plantas admiten que el jardinero adapte su forma natural mediante la poda pudiendo crear todo tipo de formas, incluso utilizando la técnica de la topiaria, poda artística practicada sobre árboles y arbustos que permite crear todo tipo de formas ornamentales. La poda y especialmente la topiaria, aportarán al jardín un aspecto formal y controlado.

Los colores

El color es una herramienta fundamental en el diseño de cualquier jardín. Los colores, bien seleccionados, proporcionan sensaciones, enriquecen el diseño, crean contrastes y hacen destacar puntos focales.

Todos los elementos que integran un jardín aportan color; la casa, los muros, los caminos, las hojas, las flores… Para acertar en la selección de colores, es útil conocer la sensación que generará cada color en el jardín y las pautas básicas para conseguir armonía de colores:

Sensaciones producidas por los colores

Los colores afectan psicológicamente a las personas y transmiten emociones y sensaciones.

  • Colores fríos. Son aquellos en los que interviene el azul: verde, verde-azulado, azul, azul-violeta y violeta-rojizo. Se asocian al agua, el hielo, la luna… Son colores que transmiten tranquilidad, amplitud y lejanía. Los colores fríos se apagan cuando escasea la luz, en días oscuros, al amanecer o al anochecer.
  • Colores cálidos. Son aquellos en los que interviene el rojo o el amarillo: rojo, naranja, amarillo-anaranjado, amarillo y amarillo-verdoso. Se asocian al fuego, al sol.. Los colores cálidos son vivos, dan sensación de cercanía, atraen mucho la atención y son los que más brillan cuando la luz es escasa.
  • Color blanco. Proporciona gran claridad al jardín ayudando a destacar las distintas tonalidades verdes y las formas de las plantas. También se puede utilizar para iluminar fondos oscuros, suavizar tonos fuertes y agrandar espacios. Resulta un color muy útil para conectar entre sí otros colores opuestos. Elegido como color dominante, es fino y elegante.
  • Jardín verde. Un jardín monocromático verde puede aprovechar la gran gama de tonalidades verdes existentes en el reino vegetal. El verde aporta naturalidad, frescor, paz y tranquilidad. Además, puede enfatizar la línea, color y textura de los edificios y senderos del jardín.

Armonía entre los distintos colores

Existen pautas básicas para la combinación de los colores que pueden servirnos de gran utilidad.

Economizar el uso de los colores. Unos cuantos colores seleccionados cuidadosamente y utilizados en su justa medida, lograrán un efecto armonizado y ajustado a las dimensiones, estilo y necesidades del diseño. Sin embargo, demasiados colores mezclados sin criterio provocan un aspecto poco ordenado, confuso y antiestético, así como, abusar de algunos colores fuertes y agresivos, como el rojo o el amarillo, generará un aspecto recargado y estresante.

Una forma sencilla de buscar la armonía es incluir un único color en el diseño, más el verde. Posteriormente, el color elegido como principal puede combinarse con otros colores relacionados. Otra opción menos simple es elegir dos colores opuestos o complementarios y combinarlos con otro color intermedio o armónico.

También es posible seleccionar dos colores dominantes y a partir de ellos ir incluyendo de forma progresiva gran parte del espectro de colores, siguiendo un orden de colocación armónico. Esta opción puede resultar más arriesgada.

Crear contrastes de color suaves. Podemos realizar combinaciones suaves de colores que generen un contraste discreto y elegante. Para ello usaremos colores armónicos o muy próximos:

  • Amarillo con dorado, naranja o verde
  • Rojo con rosa, naranja o violeta
  • Azul con violeta o verde
  • Blanco y plateado

Crear contrastes de color fuertes. Hay combinaciones de color que consiguen fuertes contrastes y sirven de punto focal. No conviene abusar de estos contrastes, ni mezclarlos con otras combinaciones de color. Para crear un contraste de color fuerte podemos utilizar colores complementarios, es decir, colores que no poseen pigmentos comunes: Amarillo con Violeta, Azul con Naranja o Rojo con Verde.

Las texturas

La textura es la herramienta más discreta en el diseño, ya que pasa más desapercibida que la forma y el color, sin embargo, incluyendo una gran variedad de texturas en el jardín se enriquecerá enormemente el movimiento y la armonía visual del jardín. A diferencia de lo que ocurre con los colores y las formas, la incorporación de una extensa gama de texturas en el jardín no sobrecargará el diseño.

La textura se percibe por tacto directo, pero también a través de la vista, gracias al recuerdo sensorial que el ser humano almacena en el cerebro. Se puede ver y sentir la suavidad de las hojas de un magnolio, la aspereza de las hojas de una tuya, la rugosidad de un tronco de alcornoque, la dureza de un pavimento de piedra, la delicadeza de las hojas de un arce, …

Elementos estructurales del jardín

La estructura de un jardín es una parte muy importante del diseño y está constituida por sus elementos sólidos o estructurales, paredes, puertas, vallas, pérgolas, espacios pavimentados, muros, estanques, fuentes, esculturas, bancos, escaleras, senderos, plataformas, jardineras…, elementos de decoración del jardín.

La estructura sirve de marco para las plantas, además de unir física y visualmente las distintas partes del jardín, la casa y el entorno. Pero además, la estructura proporciona superficies estables y cómodas, así como refugio e intimidad.

La selección de los elementos sólidos o estructurales a incluir en el jardín debe ser acorde a nuestras necesidades, gustos y preferencias y además debe adecuarse al estilo del jardín. Consulta decoración del jardín.

Elegir bien los materiales para la estructura del jardín será un factor determinante para el resultado final. Combinar materiales distintos puede dar interés al diseño siempre que guarden armonía entre sí. Será de utilidad valorar el tamaño del jardín y su estilo para no abusar de un exceso de materiales diferentes que aportarían desorden y estrés al diseño o al contrario, huir de la monotonía de un único material para toda la estructura si se cuenta con un jardín de gran tamaño.

Elegir las plantas para el jardín

Las plantas son la parte viva del jardín ofreciendo una gran sensación de relajación a través de sus colores, su textura, su aroma, su sonido, su movimiento, su frescura y sus formas. Sin embargo, el jardín no será más bonito y relajante por incluir muchas plantas. Las plantas a utilizar deben estar cuidadosamente seleccionadas y planificadas para ajustarse a las proporciones y estilo del conjunto del jardín.

Espacios vegetales

La selección de plantas nos resultará más fácil si antes definimos qué espacios vegetales vamos a incluir en el jardín:

  • Bordura. Una bordura es un espacio lineal o borde formado por un lecho de plantas. La bordura puede marcar los límites de la parcela, de la terraza, de la piscina, del césped, de un macizo o de un camino. La mayoría de borduras tienen forma rectangular y líneas rectas, aunque se puede crear un aspecto más informal dando forma curva al extremo delantero. Las borduras de anchura superior a 1 metro permiten crear decoraciones vegetales más atractivas evitando que las plantas invadan constantemente el camino, césped o espacio circundante.
  • Césped. El césped es una cubierta vegetal suave, compacta y uniforme que genera sensación de amplitud y permite contar con un espacio cómodo donde sentarse, tumbarse, jugar… ofreciendo una gran resistencia al pisoteo. Más información sobre césped.
  • Huerta. La huerta es un espacio destinado a la siembra de hortalizas. Más información sobre huerta.
  • Invernadero. El invernadero es una estructura protegida donde se puede desarrollar un jardín tropical, sub-tropical o mediterráneo de plantas que necesitan calor y protección frente a cambios bruscos de temperatura, viento, heladas… Se debe seleccionar bien el diseño del invernadero, así como encontrarle un buen lugar en el jardín, de forma que no reste atractivo al jardín.
  • Jardín acuático. Es un espacio del jardín donde domina el agua y la vegetación acuática, plantas que presentan tejidos que les permiten absorber el oxígeno, el dióxido de carbono y las sales minerales directamente del agua. Tanto si se pretende lograr un aspecto natural, como si lo que se busca es una estética moderna, se deben cultivar un número reducido de plantas, siempre adecuado al tamaño de la superficie de agua.
    Una única variedad de planta acuática puede conseguir un buen resultado decorativo, especialmente si se trata de un estanque pequeño. Si se cuenta con espacio suficiente, se pueden combinar plantas de porte horizontal con plantas de porte vertical, añadiendo dinamismo.
  • Jardín en macetas. Se trata de terrazas o espacios del jardín decorados con plantas cultivadas en maceta, lo que aporta una estética diferente a otros espacios vegetales, permite cambiar la ubicación de las plantas en cualquier momento y favorece la posibilidad de proteger a las plantas de condiciones climatológicas adversas trasladándolas al interior de la casa, de la caseta o del invernadero.
  • Macizo. El macizo, también denominado arriate, arriete o parterre, es un espacio vegetal utilizado para romper la monotonía de una zona de césped o un área de estructura (un suelo de piedra, pizarra, cemento…). Un macizo suele incluir plantas de gran atractivo bien en sus formas, sus colores o sus texturas, e incluso una combinación de todo ello. El macizo generalmente está basado en plantas destacadas y de mayor altura en el centro y plantas que descienden en altura de forma gradual hacia los bordes, sin embargo, el diseño de un macizo es libre y abierto a la creatividad. Se pueden crear macizos de diseño floral, macizos de color (por ejemplo, en rojo y rosa), macizos de coníferas.. Si se desea dar un aspecto formal a un macizo, se puede delimitar mediante una bordura o seto bajo, por ejemplo de boj, además de contenerlo dentro de líneas rectas. Por el contrario, un macizo de perímetro libre y bordes curvos, aportará informalidad al diseño.
  • Pradera. Se trata de una superficie que pretende imitar las praderas naturales habituales en las zonas de montaña. Está compuesta básicamente de hierbas que se dejan crecer de forma silvestre entre las que se alternan con aspecto libre y espontáneo pequeñas flores de temporada. La pradera es una alternativa al césped con menos mantenimiento y menos necesidades de riego, sin embargo, la creación de una pradera suele resultar una tarea complicada, siempre que el jardín no se encuentre en regiones de montaña. Las especies de hierbas adecuadas para la formación de una pradera necesitan suelos sueltos y pobres en nutrientes.
  • Rocalla. Es un espacio vegetal elevado, rocoso y de suelo arenoso o pedregoso en el que se pueden cultivar plantas que se desarrollan mejor en suelos secos y pobres en nutrientes, como algunas coníferas, plantas aromáticas, especies mediterráneas, cactus y otras plantas crasas…
  • Zona de seto. Se trata de una pantalla vegetal creada para cubrir una valla, pared o muro, para separar espacios visualmente, para generar protección frente al viento, al sol, al frío o para proporcionar intimidad. Existen distintos tipos de setos vegetales, más o menos formales.

Selección de plantas

Una vez decididos los espacios vegetales que incluiremos en el jardín, se inicia la selección de plantas para cada espacio.

  1. En primer lugar elegimos las plantas clave, las que atraerán el principal protagonismo en el jardín. Los árboles serán generalmente plantas clave en los jardines pequeños. También pueden ser planta clave los arbustos y otras plantas más pequeñas que se quieran destacar especialmente.
  2. En segundo lugar elegimos plantas de soporte que ofrezcan una estructura permanente al diseño. Es el caso de setos, arbustos, pequeños árboles perennes, plantas trepadoras o áreas de césped.
  3. En tercer lugar elegimos las plantas de relleno, aquellas que deben cubrir los espacios vacíos o zonas de relleno. Las plantas rastreras o de porte bajo, serán las mejores para esta función. Se recomienda no incluir demasiadas plantas de relleno.
  4. Por último, se seleccionarán las plantas decorativas. Estas plantas servirán de detalle atractivo dentro del conjunto aportando cambio y variedad al jardín en las distintas estaciones. Como plantas decorativas se pueden incluir plantas vivaces, bulbosas, bianuales, anuales, hostas, hierbas y pequeños arbustos, tanto de hoja perenne como caduca.

Puedes ver más sobre como llevar a cabo tu jardín deseado en las siguientes páginas:

  • Estilos de jardín
  • Proyecto y construcción del jardín